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domingo

El adentro y el afuera (lo contemporaneo)



Es tan divertido para los artistas como primer acto de trasgresión el desnudarse, primera forma de llevar lo privado a lo público, el cuerpo desnudo con el que solo estamos en los momentos más íntimos de nuestras vidas llevado a un contexto urbano y con muchos ojos encima, ¿Por qué aun la policía detiene a los y las que marchan desnudos? ¿Por qué un cuerpo desnudo es tachado de pecaminoso aunque no esté cometiendo pecado alguno? Y peor aún! ¿Por qué hay gente que se escandaliza y enrojece al ver un cuerpo desnudo? Desnudarse es la primera y más práctica forma de llamar la atención de un público y de los medios, también uno de los recursos más usados por los performistas porque una acción demuestra la posición activa en el mundo, esto lo sabía muy bien Marina Abramovich quien junto con su esposo Ullay realizan la obra Imponderabilia “Un incomodo lugar de transito”  donde los asistentes a la galería necesariamente tenían que pasar por en medio de sus cuerpos desnudos para ingresar a la sala.

Pero la desnudez culturalmente se ha cargado de sexualidad devaluando sus otros posibles significados, Sagrario Aznar cita a Judith Buttler (The body you want, Artforum, nov/1992): en la formación del sujeto, de las personas, se presupone siempre la existencia de un sexo, y ese sexo nos viene irremediablemente dado.) Yo agregaría que además de dado es asumido por los demás como un hecho verdadero y no aconsejable de ser modificado pero si de ser verificado y correspondido en su rol históricamente determinado.

Barbara T. Smith
Ante esto la artista Barbara T. Smith, en una época donde aún los artistas de acción eran mayoritariamente hombres decide hacer un performance donde desnuda y en un espacio íntimo y decorado de forma cálida con velas y aromas, invita a los asistentes a pasar la noche hablando e interactuando con ella. La artista sería luego catalogada de cortesana y otros términos más despectivos, a lo que ella respondió que tan solo juntó imágenes de la vida real, sin embargo lo que la gente interpreta es un imaginario llevado por siglos; las artistas femeninas cuando trabajan con su cuerpo comienzan a moverse entre la idea de virgen o prostituta enfrentándose a un discurso patriarcal.


No existe un espacio donde habiten cuerpos desnudos (particularmente heterosexuales) sin ligarlos al acto sexual, pero dado el caso que estos cuerpos en realidad estén trasmitiendo un mensaje con connotaciones sexuales tampoco tendría porque importar. El acto sexual, el masturbarse, y todo lo que lo acompaña son para mi una segunda forma de trasgresión y de retar la cultura moralista en busca de escapar de la comercialización pero a la vez tentándola y algunos hasta cayendo en el juego publicitario, el sexo es el más atacado y el más atrayente para el espectador boyerista, los artistas más osados lo hacen frente al público, otros solo amplían el espacio de intimidad por ejemplo mediante amplificación de sonidos como Vito Acconci en su obra Semilleros de 1972, donde bajo el piso de la galería se masturba; yo aún no puedo entender del todo que buscaba trasmitir así que busque algo de la propia opinión del artista al respecto:

Vito Acconci Semilleros 1972

"La gente de mi generación pensaba que el sexo era algo revolucionario y liberador, pero no sé si era verdad. Me pregunto si no era también una manera de encerrarse en uno mismo, un refugio que evitaba relacionarse con lo que estaba pasando en el mundo. Como no puedo con los demás, me encierro en mí mismo y en el sexo" Recuperado de http://www.elpais.com/articulo/cultura/arte/nombre
/verbo/elpepicul/20041117elpepicul_11/Tes/ junio 20 de 2008


Ana Mendieta Violación 1973
Tal vez el sexo sea un tema demasiado gastado para continuar siendo una forma de trasgresión y de ahí que algunas artistas femeninas hayan recurrido a darle una mayor trascendencia; por ejemplo, denotando los problemas que puede conllevar una agresión sexual, es el caso de la fallecida artista cubana Ana Mendieta que trabaja temas sobre crímenes en el cuerpo de la mujer, así ella rompe esos códigos de silencio y hace obvios esos instintos básicos que el hombre CIVILIZADO intenta ocultar enterrándolos bajo comportamientos aprendidos; su obra se llama Violación, del año 1973 y da cuenta de ese lado oscuro del ser humano: pasiones, instintos, deseos, etc., y como pasan por encima de otros cuerpos. Aunque ella no fue en realidad la víctima violada, su imagen, el entorno y su actitud le están dando una identidad social, el hecho de que los objetos desaparezcan y toda la acción se centre en las marcas de su cuerpo lleva a un cierto compaginar por parte del público con el sentimiento que la artista experimenta y que a la vez ésta se conecta con una o varias mujeres en una situación real.




Ginna Pane
Ahora el cuerpo de los artistas se convierte en vocero, en herramienta para nuevas tácticas de combate y sobre todo se convierte en el cuerpo del otro, del que guarda silencio, la artista Gina Pane manifiesta: Yo, la artista, soy los otros. Y como dice Donna Haraway en el Manifiesto Cyborg: las comunicaciones son el nuevo poder que puede vencer a los ya institucionalizados, Gina Pane ve el cuerpo como ese medio de comunicación, esto significa la creación de un nuevo lenguaje corporal que rompa con la tradición, pero que sea accesible a cualquiera. Sin embargo Pane hace un análisis sobre las limitaciones y jerarquizaciones que la sociedad impone al cuerpo, obteniendo como resultado: cuerpo: fragilidad: herida: memoria: dolor: existencia real. Por lo tanto para ella solo por medio del dolor se puede llegar a una liberación de estas instituciones que forzan la vida privada: el estado, la familia, el colegio, el museo, etc.

En este punto me puedo acercar ya al último grado de trasgresión y también donde mayor significación tiene el cuerpo. Ya en los años 70 un slogan se hace conocido en especial entre los grupos de artistas feministas: “lo personal es político”; da cuentas de cómo la experiencia de nuestra vida desde el mismo núcleo familiar o la condición femenina, se integra a lo político y social, el o la artista dejan de ser creadores para convertirse en mediadores, exigiendo además al espectador una ampliación de su mirada y a la vez de sus sensaciones invitándolo a ser parte de la obra también, la obra está viva y aunque termine seguirá viva en la memoria dejando una huella en quienes en verdad pudieron lograr ese acercamiento o compatibilidad con el código del artista.


El arte del cuerpo para algunos ya está fuera de tiempo, como algo setentero, para otras personas aun sentimos su significado y su fuerza o como afirma Lipovetsky: es una impresición sistemática de la esfera de la vida privada, lo cierto es que se siguen explorando nuevas posibilidades sobre el cuerpo, yo solo he mencionado el principio y en cuanto a artistas el uno por ciento de los miles que buscan libertad fuera de los límites de la razón, el instinto, el dolor, la sexualidad, la cultura, al sociedad y la historia entre otros, y llevarlos más allá de lo prohibido para hacerlos propios.

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