Accesibilidad

|

martes

Halcón de Oro Qorihuaman

71_barriga_00_lg
FOTO: FIDEL MELQUIADES CARVALLO
IVONE BARRIGA | UNIVERSITY OF MINNESOTA
Halcón de Oro Qorihuaman. Dirigida por Ana Correa y escenificada por Rodolfo Rodríguez y Raúl Cisneros. Producida por el Centro de Experimentación Escénica. Casa Cultural Yuyachkani. Lima, Perú. 25 de Agosto del 2010.
La obra unipersonal Halcón de Oro Qorihuaman nació como producto del intercambio artístico entre el veterano actor y mimo cuzqueño Rodolfo Rodríguez y la directora y actriz del grupo Yuyachkani Ana Correa. Re-estrenada en 20101 e inspirada en el testimonio de ex-combatientes, la obra explora el cuerpo y la ritualidad como instancias necesarias para recordar y curar las heridas que la violencia política produjo en la sociedad peruana. Prescindiendo de la palabra, Rodríguez encarna a un ex-combatiente que confronta el trauma generado por el conflicto interno entre miembros del Partido Comunista Sendero Luminoso (SL) y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), y fuerzas militares y policiales del estado peruano. Inmerso en un espacio sin claros referentes temporales o geográficos, el protagonista representa uno de los tantos soldados anónimos que enfrentan la muerte real y simbólica para sobrevivir al dolor provocado por la violencia política.
Foto: Fidel Melquiades Carvallo
EL SONIDO DE LAS HÉLICES TRANSFORMA EL CATRE EN UN HELICÓPTERO.

FOTO: FIDEL MELQUIADES CARVALLO
La obra se divide en tres grandes partes: en la primera el ex-combatiente evoca, por medio de su relación con el espacio vacío y un catre de metal, estados como la opresión y la angustia producidos por el encierro. En la segunda parte el ex-combatiente se reencuentra con aspectos de su memoria personal y cultural, expresados a través de personajes como el de una madre arquetípica, quien carga a un bebé, baila y realiza delicados movimientos circulares, remitiendo al tiempo cíclico de la cosmovisión andina. Finalmente, y contando con la ayuda de un maestro espiritual (interpretado por Raúl Cisneros), el ex-combatiente se desnuda para participar en un ritual purificador donde expía el trauma y genera un renovado sentido de identidad individual y étnica. De cabeza rapada, cuerpo empolvado de blanco y vistiendo apenas un gastado pantalón militar, el ex-soldado es despojado de casi todo rasgo identitario. Al mismo tiempo, la acción de cargar la estructura de una cama y desplazarse con ésta alrededor del espacio escénico evoca a los desplazados de la violencia, quienes tuvieron que abandonar sus vínculos individuales, familiares y étnicos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario