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miércoles

Píldoras para la memoria

Escribir un ensayo acerca de un ensayo es un dilema, más aun si se trata de un ensayo de crítica y está elaborado de manera tan concreta y precisa como del premiado texto Del termómetro al barómetro de Andrés Gaitán! Texto que por cierto da algo de envidia por el hecho de tener una perspectiva clara sobre hacia donde se dirige, mientras el presente escrito aun continúa divagando al respecto.

Pero no todo está tan nublado en el panorama de éste intento de ensayo, Andrés Gaitán amablemente desarrolla una serie de aspectos o temas organizados por capítulos generando un abanico de posibilidades, cualquiera de las cuales me podría enganchar para asumir un camino propio.

Michel Delacroix, Lisetta, Ferdinand, Saverio, Edward, 1995
Por ejemplo el problema de memoria, el cual no solo se refiere a las obras de arte con aire anacrónico sino a la falta de memoria de los artistas, público y en general mal de los colombianos. Digamos ante la pregunta:
-y cual fue la última exposición a la que asististe?
respuesta: - fantasmagoría
-y cómo te pareció?
-buena, hay cosas interesantes! Y otras muy chéveres!
-si? Cual te gustó más!
-había una de un muñequito de papel que se levantaba, me gustó su sencillez y su significado poético, pero no me acuerdo como se llamaba el trabajo ni el autor. Me parece que era Delacroix pero no estoy segura.

A veces realmente me preocupa mi problema de memoria, olvido a cuales exposiciones he asistido, el nombre de algunos artistas, la última película que vi y también es triste cuando olvido el título de alguno de los tantos libros que he leído. Y bien es cierto que tengo un problema de memoria pero, ¿por qué entonces si puedo recordar otras obras, otras películas y otros libros? No será que tal vez algunos no me han impactado lo suficiente? No me han llegado al alma por x o y motivo y simplemente los he echado al olvido como algo sin trascendencia.

Cuanta información le queda al público que asiste a las galerías? Cuántos se toman el tiempo para contemplar una fotografía de paisajes igual a tantas otras que ya se han visto? Y cuánto tiempo se toma un artista desde el momento en que llega la primera idea hasta cuándo finalmente expone su trabajo?

J. Campbell, Library
A veces siento que hay una falla en la dinámica general entre exposición y público pero puede ser que vaya entre parte y parte. Comencemos por el público sentenciado a estar siempre poco preparado (aunque no sea así en todos los casos) en realidad no hay una excusa para decir que no entendió porque era una obra conceptual puesto que simplemente es un problema de falta de observación, son contados los que se detienen a observar una fotografía o una pintura aunque sea netamente figurativa, muchas veces observan más preguntándose -¿qué es lo que tanto miran los demás? Mas no sintiendo la imagen en si, ahora es un problema aun mayor cuando se intenta hablar de trabajos con un concepto o de los cuales se necesita leer un texto que abarca del techo al suelo del muro en la galería.
Muchas obras intentan dirigir al público hacia una reflexión social o política, algunos son más literales que otros para no ir muy lejos están aquellos que se alimentan del morbo y la desgracia de terceros encuadrados en un formato 20 x 25 cm o superior. Qué le queda al público de estos trabajos? Acaso no es frecuente escuchar un comentario como: -tenaz!! O –no puedo creer que en esta época aun se vean estas cosas!!; y bueno salen de la exposición y es asunto olvidado, la reflexión sobre la critica situación del país se desvanece así entre otros comentarios un poco más Light como la novela o la anécdota cotidiana.

Vamos con el otro lado: el artista o expositor, quién no se sentiría feliz de exponer su trabajo? Más aun de generar un impacto? El hecho de ser recordado por un desconocido que un día se tomó el tiempo de observar su obra hasta llegarle al alma. ¿No es esta acaso una labor demasiado ardua para un pobre mortal? Y sin embargo algunos cuantos lo han logrado o sino no existirían tantos estudiantes de arte deambulando por ahí, en una sociedad que supuestamente no aprecia y no entiende del tema.

Sensibilizar a un tercero completamente ajeno acerca de lo que rondaba por la mente del artista en un instante determinado y ese tercero sienta vibrar las fibras más intimas de la misma manera que el autor experimentó con su trabajo pareciera ser la tarea de quien pretende exponer. En otras palabras pretender no ser olvidado, pero es esta la responsabilidad del artista?

Ahora tengo la leve sensación que ésta pregunta por ahora ha quedado sin respuesta, los resultados que se ven en una exposición no suelen salir de la nada, llevan procesos de a veces hasta años pero una mala decisión o un problema mal resuelto puede hacerlos invisibles o peor aun condenarlos a muerte por olvido. Entonces quizá al final de todo si sea responsabilidad del artista hacer que los demás no olviden.

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